Los de Gijón rompieron el record de nueve años sin perder como local por liga, de José Mourinho.
El Real Madrid se despidió de la Liga tras tropezar ante el Sporting (0-1) en el estadio Santiago Bernabéu, un fortín hasta ahora para cada uno de sus visitantes, en vísperas de la semana grande, a la espera del Tottenham, lastrado por numerosas bajas y sometido por el orden y la ambición de un rival encendido.
Nadie hasta ahora había logrado sumar en el recinto blanco esta temporada. Un lugar prohibido para los forasteros. Una garantía de éxito para los blancos.
Jose Mourinho, que llevaba nueve años sin perder como entrenador local en las respectivas ligas que ha disputado, lo profetizó en la víspera. Dijo que una derrota ante el Sporting sería el adiós a la Liga. Así ocurrió. En una sesión marcada por el madridismo como propicia. En la que suspiraba con una reducción de la desventaja con el Barcelona, que visita al Villarreal. Y a dos jornadas del clásico contra el conjunto azulgrana.
El triunfo del Sporting fue sonoro. Lastrado por las bajas, el Real Madrid no encontró el tono adecuado en el reencuentro con la competición después del paréntesis exigido por los compromisos de las selecciones.
Sin su columna vertebral, Pepe, reservado por Jose Mourinho, Xabi Alonso, sancionado, y Cristiano Ronaldo, lesionado, el Real Madrid juega condicionado. Más aún cuando a estas ausencias se unen las de futbolistas en forma, puntales en los últimos tiempos, como el zaguero brasileño Marcelo o el atacante francés Karim Benzema. Todos ellos de paisano en este choque. Al igual que Kaká. Un habitual ya de la enfermería cuya ausencia pasa inadvertida.